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La parroquia de la natividad es un enorme templo que se yergue en el corazón de Atlixco, justo frente al zócalo y que cada año a partir del 31 de agosto se convierte en el centro de atención debido a la fiesta más grande del municipio. Es la fiesta de la patrona de Atlixco, que tiene su casa en la parroquia de la natividad. Se trata de la Divina Infantita, que es la imagen de la virgen María representada como una bebe.

     La fiesta comienza el 31 de agosto, con los tradicionales puestos de antojitos al costado de la parroquia y con el esperado concurso de aficionados, que se lleva a cabo durante los nueve días previos al ocho de septiembre, que es el día de la Divina Infantita. Aunque muchos atlisquenses disfrutan de estas festividades, pocos conocen acerca de la historia de su “patrona”.

     La imagen de la Divina Infantita no cuenta con un culto tan extendido en el mundo como el de otros santos, ya que sólo se venera en Polonia, Italia y México (en Italia conocida como María Bambina). En México este culto tuvo su nacimiento muy aparte.

     En el convento de San Miguel de Gracia, México DF, había una comunidad de monjas Concepcionistas en la cual se encontraba Sor Magdalena de San José, joven que venía de una familia rica. Se cuenta que en la noche del día de los santos reyes del año 1840, mientras la madre se encontraba orando frente al pesebre y adorando el sagrado misterio de la natividad (de Cristo), tuvo una inspiración: “¿Por qué no adorar a la virgen en su nacimiento con cantos de alegría como se hacía con el niño dios?” y mientras estaba pensando en esto se la apareció la virgen en forma de bebe y vestida de reina sobre unas nubes. Se dice que fue la misma virgen quien le pidió que encendiera la llama de esta celebración.

     Al principio no le fue sencillo a Sor Magdalena, ya que no contó con el apoyo de sus superioras, las cuales al principio se mostraron indiferentes. Fue después de mucho insistir que le permitieron se hiciera una imagen de la Divina Infantita partiendo de la cabeza de un angelito roto.

     El pueblo acogió bien la idea de la madre “pequeñita” de Dios y el culto comenzó a extenderse, sin embargo las autoridades eclesiásticas lo prohibieron  hasta probar su autenticidad. Y para llegar a ello, Sor Magdalena pidió dinero a su familia (como se había dicho era rica) y viajó para entrevistarse con el Papa Gregorio XVI. Estando con el pontífice le expuso la manera en que se le apareció la virgen, los favores recibidos por los fieles. El Papa le dio su aprobación y Sor Magdalena regresó a México.

     En México se comenzó a festejar el a la Virgen Niña los días ocho de cada mes, pero se tomó como fiesta principal el ocho de septiembre.
Esta es la historia de lo que en fechas próximas estaremos festejando en Atlixco. Una fiesta que no se debe perder, ya sea, solo, con la familia, con los amigos o con la novia, es un buen momento para disfrutar de los antojitos mexicanos, de la música y del ambiente festivo.